En una sola generación, hemos mejorado increíblemente la vida de las personas, disminuido la mortalidad infantil a la mitad y extendido la esperanza de vida 30 años más, pero la salud de nuestros ecosistemas no ha seguido el mismo ritmo de mejora; más de un 60 % de los ecosistemas terrestres y oceánicos están degradados. No hemos sido capaces de frenar la deforestación, la contaminación, la desertización, la pérdida del suelo y de la biodiversidad, y nos enfrentamos a una emergencia climática producida por los gases de efecto invernadero fruto de nuestras actividades humanas.
Sin embargo, y siguiendo las recomendaciones de la ONU, en esta década estamos a tiempo de cambiar esta tendencia destructiva. Ahora es el momento de tomar conciencia, asumiendo nuestra responsabilidad y consiguiendo un futuro sostenible para todos.
En esta tarea, en Europa, los árboles son nuestros mejores aliados.
